Cómo leer los precios y el surtidor de una gasolinera

Carteles, etiquetas E5/B7, precio con y sin descuento, autoservicio... Te explicamos cómo leer correctamente los precios y el surtidor para no llevarte sorpresas.

Guías prácticas6 min de lectura

Para no llevarte sorpresas, fíjate en tres cosas en este orden: el cartel de la entrada te da el precio de referencia por litro (normalmente sin descuentos), la etiqueta del surtidor (E5, E10, B7…) te confirma que coges la manguera correcta, y la pantalla del surtidor te muestra litros, euros y precio aplicado mientras repostas. El descuento, si lo hay, casi siempre se aplica al final, en el tique o en el cargo de tu tarjeta.

  • El cartel grande muestra el PVP por litro, casi siempre antes de descuentos.
  • Las etiquetas E5/E10/B7 indican el combustible: deben coincidir con la tapa de tu depósito.
  • El precio se da en €/litro con tres decimales; compara siempre por litro, no por total.
  • El color del mango de la pistola no está estandarizado: fíjate en la etiqueta, no en el color.
  • El descuento real se ve en el tique o en el cargo, no en el número de la carretera.

El cartel de precios de la entrada

El gran tótem luminoso que ves desde la carretera no es decoración: es información regulada. Toda gasolinera está obligada a mostrar de forma visible el Precio de Venta al Público (PVP) de los carburantes que vende, y ese mismo precio es el que comunica varias veces al día al Ministerio, que es de donde Carburantes lee los datos. Por eso el número del cartel debería coincidir con el que ves en la app… salvo por un matiz importante que veremos enseguida.

Lo que conviene entender es qué precio es ese número. En la inmensa mayoría de estaciones, el cartel muestra el precio general sin descuentos: lo que pagaría cualquiera que pasara sin tarjeta de fidelización, sin app y sin promoción. Es, en la práctica, el precio máximo que vas a pagar. Cualquier descuento posterior solo puede bajarlo.

  • Petroleras de marca (Repsol, Cepsa, BP, Galp…): el cartel suele mostrar el precio general; el descuento por tarjeta o por pago con su app se resta después.
  • Low cost y automáticas: a veces el cartel ya refleja su precio bajo definitivo, sin más rebajas. Por eso suelen ser más baratas de cara. Lo explicamos en esta guía sobre gasolineras low cost.
  • Supermercados (Carrefour, Eroski, Alcampo…): el cartel muestra su precio, y el descuento por ser cliente o por compra mínima se aplica aparte.

Detalle que despista a mucha gente: la ley exige mostrar el precio con tres decimales (por ejemplo 1,549 €/L). Ese tercer decimal —la milésima— es real y cuenta para el cálculo. No es un truco visual para que parezca más barato, aunque a efectos psicológicos funcione así.

El surtidor: mangueras y etiquetas

Una vez aparcas junto al surtidor, el riesgo cambia: ya no es pagar de más, es equivocarte de combustible. Para evitarlo existe un sistema de etiquetado europeo, obligatorio en toda la UE desde 2018, que aparece tanto en el surtidor como en la tapa de tu depósito. La idea es simple: que ambas etiquetas casen a la vista.

Cada etiqueta tiene una forma y un código:

  • Rombo = gasolinas. La letra E(etanol) más un número: E5 (hasta 5 % de bioetanol, la habitual), E10 (hasta 10 %) o E85.
  • Cuadrado = diésel. La letra B(biodiésel) más un número: B7 es el gasóleo A normal de toda la vida (hasta 7 % de biodiésel), y verás también B10 o XTL en algunos casos.
  • Rombo girado = gases: LPG (GLP o autogás), CNG (gas natural comprimido) o H2 (hidrógeno).

El error más común es fiarse del color del mango de la pistola. No te fíes: el color no está estandarizado en España y cambia de una marca a otra. El verde es gasolina en unas estaciones y diésel en otras; el negro, lo contrario. La única referencia fiable es la etiqueta E/B y el nombre comercial del producto. Si quieres tenerlo todo claro antes de salir de casa, repasa la guía de etiquetas DGT y de combustible.

Precio con descuento vs precio real

Aquí es donde más gente se lleva la sorpresa, en un sentido o en otro. El precio que anuncia una marca en su publicidad («tu gasolina a X céntimos menos») rara vez es el que ves en el cartel del tótem. Conviene distinguir tres precios distintos:

Los tres precios que conviene distinguir (esquema general, 2026)
PrecioDónde lo vesQué incluye
PVP del cartelTótem de la entrada y la appPrecio general, normalmente SIN descuentos
Precio con descuentoPublicidad de la marca / appPVP menos tarjeta, app o promoción
Precio real pagadoTique y cargo en la tarjetaLo que de verdad sale de tu cuenta

El descuento se aplica casi siempre al final: o lo descuentan en caja al pasar la tarjeta de fidelización, o te llega como un abono posterior en la app, o ves el precio rebajado directamente en el tique. Por eso, en el surtidor, vas a ver descontar al precio general del cartel. No te asustes: el descuento llega después.

El problema es que comparar marcas «por el descuento» es engañoso. Una gasolinera que anuncia 12 céntimos de descuento pero parte de un PVP alto puede salirte más cara que una low cost sin ninguna promoción. Lo único que importa es el precio final por litro, y para eso lo más honesto es comparar el PVP real de cada estación —que es justo lo que hace Carburantes con los datos del Ministerio—. Si te interesa el detalle de qué descuentos compensan de verdad, lo desglosamos en la guía de descuentos y tarjetas de gasolineras.

Repostaje en autoservicio

Cada vez más estaciones funcionan en modo autoservicio, total o parcial: tú mismo manejas el surtidor y pagas en un cajero, en un poste de pago o con el móvil, sin atendente. Suelen ser más baratas porque ahorran personal. La secuencia típica es:

  • Identifica el surtidor por su número (está pintado en grande). Lo necesitarás para decirle al cajero o a la app qué surtidor estás usando.
  • Paga o autoriza primero en muchas automáticas: el cajero retiene un importe (por ejemplo, hasta el máximo que indiques) y luego te devuelve la diferencia de lo que no llegaste a repostar.
  • Coge la manguera correcta comprobando la etiqueta, reposta, y la pantalla del surtidor te irá mostrando litros, euros y €/L en tiempo real.
  • Recoge el tique, que es donde verás el precio real aplicado y, si lo hubiera, el descuento ya practicado.

Si te incomoda no tener a nadie que te ayude, no pasa nada: el funcionamiento es siempre el mismo y la pantalla guía cada paso. Tienes el detalle en cómo funcionan las gasolineras automáticas. Y si lo que quieres es pagar sin bajarte o sin tarjeta física, mira cómo pagar la gasolina con el móvil.

Trucos para no equivocarte

Resumiendo lo importante en gestos rápidos que puedes hacer cada vez que repostas:

  • Mira la tapa de tu depósito antes de salir de casa. Memoriza tu etiqueta (E5, E10, B7…). Así en la estación solo tienes que buscar la que coincide.
  • Lee la pantalla del surtidor antes de apretar el gatillo. Confirma el nombre del producto y que el precio coincide con el del cartel.
  • Compara siempre por €/litro, no por lo que pagaste. El total depende de cuánto echaste; el precio unitario es lo comparable.
  • Comprueba que la pantalla está a cero al empezar, no sea que arrastre el repostaje anterior (muy raro, pero gratis de mirar).
  • Guarda el tique hasta confirmar el cargo: ahí ves el precio real y cualquier descuento aplicado.

Y el truco que más dinero ahorra no está en el surtidor, sino antes de elegir la estación: el precio del cartel varía mucho de una gasolinera a otra dentro del mismo municipio, a veces en torno a 15 o 20 céntimos por litro entre la más cara y la más barata. Eso, en un depósito de unos 50 litros, pueden ser varios euros por repostaje. Antes de salir, mira el precio real de las que te pillan de paso. Si te interesa cuánto se ahorra de media, lo calculamos en cuánto se ahorra comparando gasolineras.

Preguntas frecuentes

¿El precio del cartel incluye descuentos?

Casi nunca. El gran cartel luminoso de la entrada muestra el Precio de Venta al Público (PVP) general, el mismo que la estación está obligada a comunicar al Ministerio. Los descuentos por tarjeta de fidelización, app o pago en efectivo se aplican después, normalmente en el tique o en el cargo de la tarjeta, no en el número que ves desde la carretera. Algunas low cost sí anuncian su precio ya rebajado, pero son la excepción. La regla práctica: el cartel es el precio máximo que vas a pagar, y cualquier descuento solo lo reduce a partir de ahí.

¿Qué significan E5, E10 y B7 en el surtidor?

Son las etiquetas europeas obligatorias desde 2018 que indican el tipo de combustible. La letra señala la familia: E para gasolinas (contienen etanol) y B para diésel (contienen biodiésel). El número es el porcentaje máximo de biocomponente. E5 es la gasolina con hasta un 5 % de bioetanol (la habitual en España), E10 lleva hasta un 10 %, y B7 es el gasóleo con hasta un 7 % de biodiésel, que es el diésel normal que repostas a diario. Estas etiquetas aparecen en un rombo (gasolinas), cuadrado (diésel) o rombo girado (gases) tanto en el surtidor como en la tapa del depósito de tu coche, para que casen a simple vista.

¿Cómo sé qué manguera es la mía?

Mira primero la etiqueta de la tapa de tu depósito: ahí pone E5, E10, B7 u otra. Luego busca en el surtidor la manguera con esa misma etiqueta y comprueba el nombre comercial y el precio en la pantalla antes de coger la pistola. No te fíes solo del color del mango, porque no está estandarizado y varía entre marcas: el verde puede ser gasolina en una estación y otra cosa en otra. Si dudas, el orden de las pistolas suele ir de izquierda a derecha del combustible más barato al más caro, pero confirma siempre la etiqueta.

¿El precio es por litro?

Sí. En España, por ley, todos los precios de carburante se expresan en euros por litro, con tres decimales (por ejemplo 1,549 €/L). Ese tercer decimal es real: a la hora de cobrar, el importe total se redondea, pero el precio unitario que ves en el cartel y en el surtidor incluye milésimas. La pantalla del surtidor te muestra en tiempo real tres datos mientras repostas: los litros servidos, el importe en euros y el precio por litro aplicado. Para comparar entre gasolineras siempre fíjate en el euros por litro, nunca en lo que pagaste de total, porque depende de cuánto echaste.

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